En una jornada que podría marcar un antes y un después, Siria ha comenzado a destruir las armas químicas del antiguo régimen de Bashar al Assad. La noticia llegó directamente desde la ONU, donde Izumi Nakamitsu, la Alta Representante para Asuntos de Desarme, compartió esta esperanzadora información ante el Consejo de Seguridad. Con voz firme, afirmó que el Gobierno sirio cuenta con los permisos necesarios y ha dado luz verde a este proceso bajo la supervisión de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).
Un avance histórico que no podemos ignorar
Nakamitsu celebró este hito como resultado de una estrecha colaboración entre Siria y la OPAQ, subrayando la importancia de seguir avanzando. «Tenemos que seguir obteniendo resultados tangibles», dijo con determinación, recordándonos que estos esfuerzos son cruciales no solo por las víctimas del pasado, sino también para nuestra seguridad colectiva en el futuro.
Ibrahim Olabi, el representante sirio ante la ONU, no se quedó atrás y calificó este avance como histórico, señalando que es el primer intento serio de destrucción desde que su país fue liberado del régimen anterior. Alabi enfatizó: «Este es un proceso único en su tipo para eliminar materiales químicos en nuestro suelo». También dejó claro su compromiso con la justicia y rendición de cuentas respecto a los crímenes cometidos durante años oscuros.
Todo esto llega tras el descubrimiento en mayo de 2026 de armas químicas no declaradas previamente. Las autoridades sirias revelaron más instalaciones relacionadas con sustancias químicas y confirmaron que se han destruido 42 bombas aéreas. Esta es la primera verificación oficial desde 2014 sobre municiones químicas en Siria. El nuevo gobierno, liderado por Ahmed al Shara, está decidido a perseguir a quienes fueron responsables de estos crímenes atroces.

