En un momento en que el turismo se encuentra en constante evolución, Calvià ha decidido dar un paso adelante y no quedarse atrapado en el modelo tradicional de sol y playa. El Ayuntamiento ha lanzado un Plan Estratégico de Turismo con una mirada hacia el futuro, abarcando desde 2026 hasta 2030. La meta es clara: transformar el municipio en un destino multiexperiencia, que no solo atraiga durante los meses de verano, sino que mantenga su pulso activo todo el año.
Un camino trazado con la comunidad
Esta ambiciosa hoja de ruta se ha forjado gracias a la colaboración entre la consultora Amundsen y los actores locales. En total, se han delineado 48 acciones clave que buscan revitalizar cada rincón del municipio. El alcalde, Juan Antonio Amengual, destacó que aunque “no reniegan del sol ni de la playa”, están listos para explorar nuevas posibilidades. Él mismo afirmó que su compromiso es claro: “dejar a Calvià mejor de lo que la encontramos” y preparar el terreno para las futuras generaciones.
No obstante, no todo es tan sencillo. A pesar del esfuerzo por diversificar la oferta turística, queda claro que hay desafíos por delante. El turismo afecta a todos los aspectos del municipio: empleo, medio ambiente y convivencia social. Por eso, Amengual insistió en la necesidad de una corresponsabilidad entre administraciones, empresarios y ciudadanos.
A través de un proceso participativo intenso —que incluyó entrevistas con expertos y mesas de trabajo con empresarios— se han definido seis objetivos estratégicos fundamentales para dar forma al futuro turístico de Calvià:
- Dinamizar y diversificar el modelo actual.
- Aumentar el gasto medio de los visitantes.
- Asegurar la sostenibilidad integral.
- Fortalecer la colaboración público-privada.
- Mantener un equilibrio territorial justo.
- Reforzar las estrategias comunicativas turísticas.
Todas estas iniciativas son parte de un esfuerzo por dejar atrás una dependencia excesiva del turismo masivo y abrazar alternativas más sostenibles e inclusivas. Con esto en mente, Calvià busca atraer a visitantes más conscientes y responsables sin perder su esencia mediterránea. La ciudad está lista para transformarse; ahora solo falta ver cómo responde tanto la comunidad como aquellos que vienen a disfrutarla.

