La historia del Real Betis en este mercado de fichajes ha sido todo un vaivén. Con una inversión cercana a los 30 millones, el club ha apostado fuerte, casi lo mismo que ha logrado con las ventas. Sin embargo, la sensación de frustración entre los aficionados es palpable. ¿Por qué? Porque aunque han mantenido buena parte del bloque que llevó al equipo a la Champions, hay huecos que no se han podido cubrir como se esperaba.
Pellegrini, ese maestro del banquillo, tenía claro que necesitaba un centrocampista posicional y un central que elevase el nivel competitivo del equipo. Pero las cosas no salieron como esperaban. La dirección deportiva consideró que añadir nuevos jugadores podría restar oportunidades a su gran promesa, Facundo Bernal. Y ahora nos encontramos con varios centrocampistas en plantilla que no atendieron las propuestas para salir.
Detrás de la planificación, un reto económico
Las dificultades del Betis tienen mucho que ver con cuestiones económicas. En una rueda de prensa tras la presentación de Parrott y Ceballos, el presidente Ángel Haro fue claro: “Necesitamos generar plusvalías para mantener esta plantilla”. Y es que aunque el club haya sido uno de los más activos en fichajes esta temporada, las cuentas deben cuadrar.
El problema radica en que el Betis cerró la pasada temporada sin alcanzar las plusvalías presupuestadas y eso les ha dejado sin margen de maniobra. “Las plusvalías generadas solo sirven para cubrir lo ya previsto”, explicó Haro. Así que ahora nos encontramos ante un escenario donde el club debe generar aún más plusvalías para evitar desajustes económicos.
Aunque lograron incorporar a Ceballos sin desprenderse de sus estrellas principales, esto aumenta la presión sobre las futuras ventas necesarias para equilibrar las cuentas. En este contexto, el último día de mercado apareció una oferta por Abde desde el Everton; pero los verdiblancos no estaban dispuestos a negociar a menos que llegara una oferta casi irrechazable.
Al final, quedó claro que la planificación sufrió porque algunas salidas clave no se produjeron y Pellegrini se quedó sin ese pivote defensivo tan demandado. Manu Fajardo defiende ahora su apuesta por Bernal y Marc Roca; pero muchos nos preguntamos si realmente se habrían movido en otra dirección si hubieran tenido más opciones disponibles.
Con todo esto sobre la mesa, Haro sabe bien lo complicado que es mantener equilibrio entre ambiciones deportivas y necesidades económicas: “Podríamos prescindir de plusvalías pero tendríamos que reducir drásticamente nuestra inversión”, reconoció. Así estamos nosotros: esperando un nuevo Benito Villamarín que ayude a aumentar ingresos recurrentes y disminuya esa dependencia de ventas forzosas.

