MADRID, 2 Sep. (EUROPA PRESS) – En un nuevo capítulo de esta saga, el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha alzado la voz este martes, señalando que Teherán continúa negando acceso a sus instalaciones nucleares a los inspectores internacionales. Este bloqueo ocurre justo cuando las tensiones entre Estados Unidos e Irán vuelven a dispararse y el programa nuclear iraní se convierte en un tema candente.
Rafael Grossi, el director general del OIEA, no ha dudado en expresar su preocupación: «La falta de información sobre este material nuclear y la imposibilidad de verificarlo son serios motivos de alarma». Es un grito desesperado por transparencia que ha sido distribuido en un documento restringido desde Viena y que tiene como objetivo presionar a Irán para que permita el acceso a sus inspectores «con la máxima urgencia».
Un conflicto que se agudiza
Mientras tanto, Grossi no solo exige respuestas; también aboga por una solución negociada con Washington. Todo esto sucede en un momento crucial: la Junta de Gobernadores del organismo se reunirá la próxima semana en Viena para decidir sobre una nueva resolución de censura contra la República Islámica. Y es que hay mucho en juego.
Las inspecciones han caído drásticamente más de la mitad desde el año pasado. ¿El motivo? Nuevas restricciones impuestas por Irán tras unos bombardeos devastadores donde Israel y Estados Unidos atacaron sus instalaciones nucleares. Y lo peor es que los observadores aún no han podido regresar a las plantas dañadas en Fordow, Isfahán y Natanz. Sin embargo, hay un atisbo de esperanza: se espera que a mediados de septiembre se permita a los inspectores visitar la central nuclear iraní de Bushehr.
Este panorama sombrío se agrava con nuevos intercambios hostiles entre Estados Unidos e Irán, donde cada bando parece decidido a elevar aún más las apuestas. Mientras tanto, nosotros solo podemos esperar que prime la razón antes de que esta situación escale aún más.

