La muralla del Puig de Sant Pere, un emblemático vestigio de nuestra historia, comienza a recuperar su esplendor. Después de que el calor extremo retrasara los trabajos, por fin estamos viendo acción en este querido rincón patrimonial. La intervención, que tiene un plazo estimado de tres meses, se realiza con materiales específicos que necesitan condiciones climáticas adecuadas. Así que era mejor esperar y no arriesgarse a tirar todo a la basura.
Una joya del siglo XI
Este tramo de la muralla data del siglo XI y su rehabilitación nos permitirá valorarlo aún más. En abril, la Junta de Govern ya aprobó modificar el contrato para incluir este importante trabajo tras obtener todos los permisos necesarios del departamento de Patrimonio del Consell Insular de Mallorca. Esto significa que estamos tomando pasos firmes hacia la conservación.
Entre las acciones preventivas realizadas hasta ahora, destacan la instalación de lonas y estudios técnicos para evaluar el estado real de la estructura. Todo esto se hace con cuidado y respeto hacia lo original: queremos asegurarnos de que cada ladrillo siga contando su historia.
La técnica que se va a utilizar es conocida como tapial o tierra apisonada, un método tradicional que ha sobrevivido siglos y está perfectamente adaptado al entorno local. Esta forma constructiva permite reutilizar materiales disponibles, optimizando recursos y cuidando el patrimonio al mismo tiempo.
El proceso consiste en compactar tierra húmeda mezclada con áridos dentro de un encofrado. Cada capa se comprime meticulosamente hasta dar forma a una estructura sólida y resistente, sin juntas visibles. Y lo mejor es que esta técnica no solo respeta nuestra tradición constructiva; también garantiza rapidez en su ejecución y un comportamiento térmico notable.
A medida que avanzan las obras, podemos sentir cómo poco a poco recuperamos parte de nuestra identidad histórica. ¡Estemos atentos a lo que vendrá!

