La situación en s’Escorxador se ha vuelto insostenible. Con el inicio del curso escolar a la vuelta de la esquina, los vecinos están listos para hacer ruido y exigir cambios. Este próximo 11 de septiembre, la plataforma Salvem s’Escorxador organizará una cena reivindicativa que promete ser un punto de encuentro para todos aquellos que están cansados de ver cómo su barrio se desmorona poco a poco.
En esta ocasión, reclaman que los 1,8 millones de euros anunciados por el Ajuntament de Palma para rehabilitar la fachada no sean solo un lavado de cara, sino que vengan acompañados de acciones concretas que aborden problemas serios como la seguridad y el mantenimiento. Y es que no hay tiempo que perder: muros apuntalados, arquetas eléctricas abiertas y unas condiciones deplorables son solo algunos ejemplos del estado crítico del recinto.
Un llamado urgente a la limpieza y al cuidado del espacio
Este fin de semana fue especialmente preocupante; tres palomas muertas fueron encontradas ante las puertas del PAC infantil. La acumulación de heces en esa misma zona habla por sí sola sobre el abandono que sufren estos espacios. Los vecinos lo tienen claro: situaciones así son una llamada de atención sobre la necesidad urgente de mejorar el mantenimiento.
A esto se suma la inquietud por la explanada situada sobre el aparcamiento. «No podemos hacer nada allí porque tiene graves problemas estructurales», aseguran desde Salvem s’Escorxador. Es evidente: este lugar tiene potencial, pero está tirado a la basura por falta de cuidado.
A pesar del presupuesto asignado para actuar sobre los edificios –que incluye trabajos en cubiertas y fachadas– los residentes sienten que esto debe ser solo un primer paso hacia una recuperación más profunda del lugar. Las iniciativas anteriores, con más de 500.000 euros destinados a zonas comunes, son vistas como algo positivo; sin embargo, ellos desean ir más allá.
Mientras tanto, están recopilando ideas sobre lo que debería ser el futuro de s’Escorxador. La biblioteca es uno de los puntos clave: «Bares ya tenemos muchos, pero necesitamos un espacio donde podamos aprender y crecer», afirman con determinación. Sin duda, este es un momento decisivo para unir fuerzas y transformar su comunidad.

