Con tan solo 16 años, Matías Hernández ha recorrido un camino lleno de sueños y desafíos desde su Medellín natal hasta Eivissa. Hace dos años y medio llegó a la isla, primero su padre para sentar las bases y luego él, en busca de una vida con más posibilidades. «Siempre echas de menos a la familia y los amigos, pero España te ofrece oportunidades que hay que aprovechar», confiesa con una mezcla de nostalgia y optimismo.
Un futuro en el fútbol
Este adolescente no solo estudia en el instituto; también juega al fútbol con la Peña Deportiva. «Trabajo como barber en Santa Eulària durante el verano», dice mientras se prepara para dar lo mejor de sí mismo tanto en el campo como detrás de la silla del barbero. A partir de septiembre comienza su formación profesional en electromecánica: «Ya tengo mi plaza asegurada».
El fútbol es su gran pasión. Matías entrena todos los días porque sueña con ser futbolista profesional. «Aquí hay más posibilidades para triunfar en el deporte», asegura. Comparte que a diferencia de Colombia, donde todo parece más complicado sin contactos, aquí si tienes talento puedes llegar lejos. Su visión sobre la educación también es clara: «En España, si te gradúas, tienes muchas más chances de trabajar en lo que has estudiado».
Aunque ha hecho amigos aquí y ha aprendido un poco de catalán —»me cuesta un poco hablarlo», admite—, no olvida sus raíces ni la rica cultura gastronómica colombiana. Se siente afortunado por las oportunidades que ha encontrado aquí y aunque quiere seguir construyendo su vida en Eivissa, sabe que siempre habrá un pedazo de su corazón destinado a Colombia.
Así es Matías: un joven valiente que no teme enfrentar nuevos retos mientras mantiene viva la conexión con sus seres queridos al otro lado del océano.

