MADRID, 25 Ago. – En una jornada más de tensiones geopolíticas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha salido a la palestra este martes con un mensaje contundente: el estrecho de Ormuz está libre de minas. Pero ojo, que no se engañen: si Irán se atreve a volver a colocarlas, será testigo de la ira estadounidense.
«Acabo de recibir información fresca de la Armada de EE.UU. y puedo confirmar que todas las minas han sido retiradas o detonadas», declaró Trump en un tuit que no solo busca tranquilidad, sino también dejar clara su postura ante Teherán. No es para menos; estamos hablando de un paso marítimo crucial.
Una advertencia directa
En su mensaje, el mandatario hizo énfasis en que cualquier embarcación iraní que intente sembrar las aguas con nuevas minas será destruida al instante. ¡Así tal cual! «Estamos vigilando cada centímetro del estrecho gracias a nuestra Fuerza Espacial», añadió. Trump quiere que quede claro: no hay lugar para la tolerancia cuando se trata de estas amenazas.
Pero eso no fue todo. También mencionó el monte Kolang, donde según él se encuentran instalaciones nucleares iraníes—algo que Teherán siempre ha desmentido rotundamente. Así que en medio de esta mezcla explosiva entre palabras y potenciales acciones militares, nos preguntamos ¿hasta dónde llegará esta escalada?

