Esta noche, el Castell de Bellver será testigo de un encuentro muy especial. La mezzosoprano María José Montiel, con una carrera internacional que la ha llevado a los más grandes escenarios, regresa para rendir homenaje al genial Manuel de Falla, en el 150 aniversario de su nacimiento. Acompañada por el talentoso pianista Miquel Estelrich, ofrecerá un recital titulado De puentes y almas. Pero, ¿qué historias nos contarán esos puentes?
Una travesía musical entre culturas
La propuesta es clara: explorar las conexiones que Falla estableció entre España, Francia y Sudamérica. El programa incluirá joyas de compositores como Ravel, Debussy, y otros, mostrando cómo la música se convierte en un puente cultural. Para María José, cada vez que canta a Falla revive momentos entrañables: «He cantado su música por todo el mundo. En Mallorca tengo recuerdos especiales, sobre todo con la Orquesta de Baleares y mi querido Luis Remartínez».
Sus palabras resuenan con emoción cuando habla del poder de la música y la poesía: «Los grandes compositores saben encontrar esa poesía que les inspira; cuanto más bella sea, más hermosa será la música». Conocida por su complicidad artística con Estelrich, esta amistad se ha forjado durante años en múltiples escenarios alrededor del mundo.
Aún hay más sorpresas en su repertorio. Recordando obras contemporáneas como María Moliner, creada especialmente para ella por Antoni Parera Fons, destaca lo difícil que es para una obra moderna lograr tanto reconocimiento: «Es un privilegio haber tenido un papel concebido específicamente para mí».
Cada personaje que interpreta representa un mundo distinto y una investigación profunda sobre su contexto histórico. Habla con pasión sobre Catalina Homar, reflejando cómo se adentra en sus historias y realidades: «Siempre busco las fuentes literarias e históricas; incluso me hice una foto con su busto en Valldemossa».
A pesar de los desafíos del sector musical actual, María José mantiene una visión optimista sobre las nuevas voces emergentes: «Hay talento igual o mejor que el de antes. El problema radica en el exceso de exposición y la falta de introspección». Ella guía a sus alumnos hacia repertorios adecuados según sus características vocales, sabiendo rechazar proyectos que podrían afectar su carrera a largo plazo.
No todo es fácil: La presión del mercado musical puede ser abrumadora. Sin embargo, ella continúa luchando por una tradición estética que respete la esencia del arte. No le teme a decir «no» cuando siente que algo no encaja con su visión artística: «Estamos creando una oda a lo feo», lamenta al referirse a algunas propuestas modernas.

