Mientras escucho la Balada de Mallorca de Manuel de Falla, interpretada por el Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana, me transporto a ese rincón mágico que es Mallorca. Esta melodía, aunque inspirada en Chopin, tiene un alma propia que evoca la esencia de la isla. Y es que tanto Chopin como Falla encontraron en estas tierras un refugio: Chopin llegó en 1838 y Falla lo hizo en 1933. Sin duda, una conexión musical extraordinaria.
La obra que revela a Falla
El libro Manuel de Falla en la isla, escrito por Joan Maria Thomàs y publicado inicialmente en 1947, se convierte en el compañero perfecto para disfrutar esta música. No es solo un relato sobre el compositor; es una ventana al pasado musical mallorquín antes del estallido de la Guerra Civil. La edición revisada de 1996 trajo consigo un apéndice valioso lleno de correspondencias entre los dos músicos y fotografías familiares que añaden un toque personal a esta historia.
Análisis como el de Antoni Pizà resaltan lo especial que es este libro: no se trata de una biografía fría y académica, sino más bien del cálido testimonio de una amistad genuina. Thomàs narra con ternura las vivencias compartidas con Falla, utilizando un estilo literario envolvente que nos sumerge en su mundo. Y si bien su lenguaje puede parecer algo arcaico hoy día, no podemos ignorar la belleza literaria que despliega.
Pizà también nos recuerda el doble sentido detrás del término ‘isla’: por un lado está Mallorca, pero por otro, esa isla interior donde todo artista busca refugio. En sus páginas descubrimos a un Falla meticuloso y sensible, alguien que valoraba el silencio casi religioso y cuya vulnerabilidad era tan palpable como su genialidad.
Joan Maria Thomàs fue más que un amigo; fue un pilar fundamental en la escena musical mallorquina y estableció una relación llena de admiración con Falla. De su colaboración nació nada menos que la Balada de Mallorca, estrenada bajo su dirección en Valldemossa. Un momento histórico para recordar.
Aunque encontrar este volumen puede ser complicado, no hay razón para rendirse; libros así son verdaderas joyas que enriquecen cualquier biblioteca musical y merecen ser buscados hasta dar con ellos.

