En un rincón de nuestra memoria, después de cinco décadas llenas de vida y risas, los amigos de Cucorba han decidido cerrar las puertas del escenario. Imagínate, como si en una caja se guardaran todas esas melodías que nos hicieron vibrar, esos juegos que animaron nuestras fiestas y el teatro que nos enseñó a soñar. Pero no es un adiós cualquiera; es más bien un legado que dejan para que otros lo descubran y revivan.
Un viaje por la historia
Aquello sucedió en enero de 1977. Un grupo de jóvenes de Muro, con la chispa del teatro en sus corazones, decidieron unir fuerzas para crear algo especial: una compañía dedicada a celebrar la vida, a hacer reír a los más pequeños y conectar con su esencia a través del juego y la fiesta. En aquellos tiempos difíciles, cuando la dictadura aún respiraba sus últimos alientos, estos valientes soñadores se comprometieron a luchar por la libertad utilizando el arte como su arma.
Cucorba no solo llenó plazas y calles con su música; transformó palabras antiguas en vivencias nuevas, creando una experiencia única donde niños, padres y abuelos compartían risas y bailes. Sus tres icónicos payasos lograron despertar al niño que llevamos dentro. Recordemos cómo dramatizaban canciones populares mientras hacían reír hasta llorar.
A lo largo de los años, su repertorio fue un verdadero crisol cultural: tomaron prestadas melodías tradicionales y las combinaron con creaciones propias. Su magia era contagiosa; cada actuación era un despliegue de humor fresco y sátira inteligente que desafiaba las convenciones globales impuestas. También fueron rigurosos con el uso del idioma, convirtiéndolo en un instrumento poético para reivindicar nuestra cultura.
No puedo evitar recordar aquel ensayo general donde me dejaron boquiabierto con su interpretación de ‘Les aventures den Pere Pistoles’. Lo que construyeron a partir del texto fue pura genialidad: conjugaron sátira y comicidad popular como si fueran maestros artesanos del entretenimiento.
Cucorba deja tras de sí un legado brillante. Aunque apagan las luces del escenario, su esencia seguirá iluminando nuestros recuerdos.

