La calle General Ricardo Ortega, un punto neurálgico entre Foners y el Nou Llevant de Palma, parece estar por fin tocando la meta tras años de obras interminables. Sí, has leído bien. Cort anunciará en pocos días que estas obras están listas para ser cerradas, aunque lo cierto es que todavía queda un buen camino por recorrer en temas como el arbolado y los jardines.
Pero aquí viene la trampa. Con el calor apretando, esos trabajos se pospondrán hasta después del verano, porque al parecer es mejor plantar árboles cuando no se derriten a la primera de cambio. Así que, tras tantos meses de molestias —ruidos infernales, calles llenas de barro y comercios que han tenido que cerrar sus puertas— los vecinos siguen con ganas de ver resultados palpables.
¿Y qué pasa con los detalles finales?
El tramo final conecta con Manuel Azaña y promete poner el broche a una reforma que muchos ya dan por agotada. Pero no todo está claro aún; persisten problemas como coches aparcados sobre las aceras o alcorques llenos de basura, dándole un aire desolador al vecindario. ¿Y qué decir del drenaje? En días de lluvia intensa, algunos imbornales se atascaban con envases grandes como si fueran trampas mal diseñadas.
Aún recordamos cómo hace unos meses el Ajuntament tuvo que volver a ajustar plazos debido a hallazgos inesperados como amianto. Todo ello mientras luchaban contra caprichos del clima en esta etapa final tan esperada pero llena de tropiezos.
Así que ahí estamos, mirando hacia adelante en esta historia donde las eternas obras parecen tener un cierre inminente… o tal vez no tanto. Aún nos queda ver cómo serán esos remates finales y si alguna vez llegaremos a disfrutar plenamente de una calle renovada sin los fantasmas del pasado acechándonos.

