En Platja de Palma, todos conocen la historia del coche que lleva más de seis meses aparcado frente a un taller mecánico. La realidad es que muchos mecánicos suelen utilizar las plazas de la calle para almacenar los vehículos que esperan ser reparados. Pero lo que ocurrió el 18 de agosto fue más que una simple acción rutinaria; parecía una maniobra deliberada para ocultar un coche francés con una lista interminable de infracciones.
Un problema mayor
La Policía Local se encontró ante un verdadero desafío al intentar retirar este turismo. Al parecer, dos personas relacionadas con el taller no estaban dispuestas a dejarlo ir tan fácilmente y hasta amenazaron a los agentes con grabar todo lo que sucedía. ¿Qué podría tener ese vehículo francés? Por lo visto, su dueño había dejado el coche para arreglarlo, pero como muchas veces ocurre, las piezas nunca llegaron y el coche se quedó ahí, inmóvil y cubierto de suciedad.
Cuando los agentes preguntaron en el taller, nadie parecía saber nada. Pero poco después apareció el dueño del coche, visiblemente nervioso por la posibilidad de perder su vehículo. Los policías le explicaron que no solo carecía de seguro, sino que también tenía varias infracciones pendientes y había superado el tiempo permitido para circular con matrícula extranjera. Su destino era claro: el depósito municipal.
“Yo lo pago todo, no os lo llevéis”, repetía el propietario del taller desesperado mientras intentaba convencer a los agentes. En un intento fallido por salvarlo, se metió dentro del coche y trató de arrancarlo para llevarlo al taller. Sin embargo, fue rápidamente detenido por los policías, quienes estaban decididos a hacer cumplir la ley.
A esta escena tensa se sumó otro compañero del dueño del taller, quien llegó alterado y comenzó a amenazar a la Policía con grabarles. Afortunadamente, tras ser advertido sobre las posibles consecuencias legales si usaba esas imágenes indebidamente, desistió de su intento.
A pesar de todas las dificultades y amenazas recibidas, finalmente los agentes lograron su cometido: la grúa municipal llevó el coche francés al depósito correspondiente. Si su dueño desea recuperarlo deberá ponerse al día con toda la documentación pendiente y pagar las multas correspondientes; incluso tendrá que cambiar las placas si quiere seguir circulando por la isla. ¿Y qué habrá dentro? Eso queda en manos del futuro propietario.

