La situación en Qusra, una ciudad al norte de Nablús, se ha vuelto insostenible. Desde hace once días, sus habitantes viven bajo un asedio que no parece tener fin. Las autoridades palestinas han levantado la voz este miércoles, denunciando lo que describen como un «aumento implacable de la violencia» por parte de colonos y fuerzas militares israelíes. En tan solo una semana, se han contabilizado al menos 457 ataques contra la población local.
El primer ministro, Mohamad Mustafá, no se ha quedado callado. En un comunicado contundente, subrayó que durante esos días críticos se han registrado unos 75 ataques contra hogares y estructuras palestinas. Lo que está ocurriendo es más que una simple escalada; es una historia de destrucción y despojo, donde los derechos humanos parecen haber sido tirados a la basura.
Atrapados en el caos
Apenas horas después del comunicado, las fuerzas israelíes llevaron a cabo redadas en diferentes puntos de Cisjordania, dejando tras de sí un rastro de incertidumbre y miedo. Más de diez detenidos, incluyendo a un periodista en Belén y un hombre arrestado en el campamento de refugiados de Qalandia. La brutalidad con la que actúan las fuerzas ocupantes no da tregua; incluso hay reportes de hombres heridos como consecuencia directa de estos operativos.
No podemos olvidar que esta lucha es también una lucha por la existencia misma; mientras tanto, los colonos continúan su asedio sobre Qusra. La ciudad permanece rodeada y aislada por completo desde que las fuerzas israelíes tomaron el control. Cada día se siente más fuerte el clamor por justicia y paz entre aquellos que solo desean vivir con dignidad.

