Las cámaras de seguridad han sido testigos silenciosos de lo que se ha convertido en una pesadilla para los habitantes de Son Güells. Este martes, la comunidad palmesana vivió un nuevo episodio aterrador: un asalto a plena luz del día. Dos ladrones, aprovechando que sus víctimas no estaban en casa, entraron y revolvieron todo a su paso. Las imágenes, que ya circulan entre los vecinos, son un claro grito de desesperación.
La desesperación toma las calles
El clima de incertidumbre ha llevado a los residentes a organizarse en patrullas ciudadanas, sobre todo por las noches. ¿Quién puede sentirse seguro sabiendo que sus pertenencias están al alcance de cualquiera? Desde hace meses, Son Güells parece haber sido olvidado por las autoridades, mientras los robos y el vandalismo se convierten en el pan nuestro de cada día.
Los problemas no solo se limitan a los robos; el barrio ha visto cómo la convivencia se deteriora con la llegada de nuevos elementos indeseables. La situación se complica aún más con el cambio en el perfil de quienes frecuentan la zona y la sombra del tráfico de drogas que acecha por aquí y por allá. Todo esto ha hecho que muchos sientan que viven en un lugar marcado por la inseguridad.
El último asalto fue la gota que colmó el vaso. La angustia fue palpable cuando una vecina regresó a su hogar y encontró su puerta forzada y su vida hecha trizas dentro. Al avisar a la Policía Nacional y al 112, recibió como respuesta una fría promesa sin garantías; eso sí, sin ver ni rastro del cuerpo policial en su hogar. Y así es como crece ese sentimiento colectivo: nadie está escuchando.
Los comentarios en redes sociales muestran esa frustración acumulada: «Si no viene la policía cuando entran en tu casa, mejor déjenme llevar armas» o «esto no es solo un problema de Son Güells; es un reflejo de toda Mallorca» son solo algunas voces desgarradas clamando por acción. Y es que ya no podemos quedarnos callados ante esta situación; estamos hablando del hogar de muchas personas que merecen vivir sin miedo.

