En Eivissa, la amnistía urbanística sigue su curso y, mientras la comunidad observa atónita, se han legalizado cuatro chalets y tres piscinas en suelo rústico. Es increíble cómo el proceso avanza entre debates y críticas, dejando claro que aquí no todo vale. ¿Qué pasará con el paisaje natural de nuestra isla?
El dilema del desarrollo turístico
Nos encontramos en un momento crucial. El GOB ha expresado su inquietud ante esta situación y aún espera una respuesta de Prohens sobre una reunión solicitada hace semanas. La pregunta es clara: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por el turismo? En Sant Josep, estos nuevos desarrollos parecen más un capricho que una necesidad real.
Y como si fuera poco, las voces de alarma no cesan. Se generan tensiones en lugares como Biniaraix, donde la celebración de fiestas privadas ha causado estragos en espacios públicos. Todo esto nos lleva a reflexionar: ¿qué tipo de Eivissa queremos construir? Una donde prevalezca el bienestar comunitario o una que tire a la basura su esencia natural por intereses económicos.

