En el corazón de Biniaraix, un pueblo donde la tradición y la comunidad son pilares fundamentales, ha estallado una polémica que no deja indiferente a nadie. La celebración de ‘La Processó de la Lassanya’ ha ocupado la plaza principal durante unas fiestas que, hasta ahora, eran sinónimo de unidad y alegría para los vecinos. Pero este año, algo ha cambiado.
La ira de los vecinos
Los habitantes del lugar se han visto sorprendidos al ver cómo una fiesta privada se adueñaba del espacio público en un momento que debería ser para todos. Muchos consideran que esto es un claro ejemplo de cómo el turismo puede arruinar nuestras costumbres más queridas. “No podemos permitir que nos roben lo nuestro”, comenta María, una vecina indignada con la situación. Y tiene razón: ¿por qué tirar a la basura años de tradiciones por el capricho de unos pocos?
A medida que avanzan las festividades, el descontento crece. Los lugareños sienten que su plaza, ese punto de encuentro vital en el pueblo, se convierte en un escenario exclusivo para quienes pueden permitirse pagar por ello. “Esto es un monocultivo turístico en toda regla”, añade Juan, otro vecino preocupado por lo que esto significa para su comunidad.
Las voces críticas se alzan con fuerza y exigen recuperar el espíritu festivo original. Mientras tanto, los organizadores continúan adelante con su evento privado, ignorando las demandas de quienes solo desean disfrutar juntos como siempre lo han hecho.

