Hoy, 18 de agosto, la talentosa pianista y compositora Lucía Rey pisa por primera vez el escenario de Sa Pobla, en Mallorca, para presentar su disco Nómadas. Junto a su trío de confianza, formado por Michael Olivera y Ander García, con quienes lleva más de nueve años creando música juntos, está emocionada. «Nunca he tocado aquí con mi proyecto, solo he venido de vacaciones y me encanta esta isla», confiesa. La conexión que siente con el lugar es palpable.
Un viaje musical en constante evolución
El álbum surgió durante una residencia en Conde Duque y fue grabado casi en directo, buscando esa chispa de espontaneidad que caracteriza al jazz. «Cada concierto es una nueva aventura; sabemos cómo improvisar juntos porque llevamos tanto tiempo compartiendo escenarios», dice con una sonrisa. Esa complicidad hace que las sesiones fluyan como un río.
Pero la vida nómada no solo se refiere a los viajes físicos. Para Lucía, ser nómada es algo más profundo: «Es una forma de ser y ver el mundo. Cada tema del disco representa un redescubrimiento personal y cómo nuestra visión cambia con el tiempo». Es claro que su música cuenta historias íntimas.
A lo largo del disco, colabora con grandes nombres como Jorge Pardo o Juan Carlos Aracil. «Es un honor tenerlos», asegura Lucía. Su habilidad para adaptarse a cualquier situación es admirable; parece como si hubieran estado tocando juntos toda la vida.
Sobre el género del jazz, aún hoy existen prejuicios que cuelgan en el aire como sombras molestas. A pesar de los avances significativos hacia la inclusión femenina en este estilo musical históricamente dominado por hombres, Lucía relata: «A veces aún me preguntan qué voy a cantar cuando llego a las jams; asumen automáticamente que soy cantante y no instrumentista». Sin embargo, se siente optimista ante los cambios: «Estamos avanzando hacia un ambiente más equitativo».
Pensando en el futuro después de Nómadas, Lucía tiene planes ambiciosos: «Quiero experimentar con música para circos y también adentrarme en la electrónica». Sin duda alguna, su esencia nómada seguirá explorando nuevos caminos sonoros mientras continúa rompiendo barreras.

