Bruselas ha tomado cartas en el asunto, afirmando con rotundidad que «ningún país debería afrontar los incendios forestales en solitario». El 17 de agosto, la Unión Europea activó un plan de emergencia que incluye medios aéreos y terrestres para echar una mano a España y Bélgica, tras la activación del Mecanismo Europeo de Protección Civil por los graves incendios que están arrasando tanto la localidad de Riglos, en Huesca, como la reserva natural de Hautes Fagnes en Lieja.
Unidos ante la adversidad
En España, ya han llegado 104 bomberos desde Francia con 36 vehículos listos para apoyar a sus colegas españoles en Aragón, donde las llamas ya han consumido alrededor de 18.000 hectáreas. Mientras tanto, Bélgica no se queda atrás; ha recibido dos aviones de rescate procedentes de Suecia y seis helicópteros enviados por Países Bajos, Noruega y Alemania para intentar frenar el avance del fuego que ha devastado más de 3.000 hectáreas.
Pero no solo son hombres y máquinas. La Comisión Europea también está utilizando su sistema satelital Copernicus para proporcionar mapas rápidos a las autoridades locales y ayudar a otros países afectados como Grecia e Italia. La comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, enfatiza: «Ningún país debería estar solo ante este tipo de desastres», subrayando cómo la solidaridad europea vuelve a ser palpable sobre el terreno este fin de semana.
Aquí es donde entra Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. A través de sus redes sociales ha compartido su compromiso vigilante ante esta crisis: «Los incendios siguen arrasando España, Bélgica y otros países europeos. La solidaridad está volando alto… Estamos siguiendo cada movimiento». Un mensaje claro: Europa está unida frente al fuego.

