El pasado jueves 13 de agosto, el mundo de la música y las artes se vistió de luto con la noticia del fallecimiento de Víctor Coyote, un auténtico pionero que dejó una huella imborrable en nuestras vidas. A los 67 años, este gallego afincado en Madrid partió dejando tras de sí una carrera multifacética que abarcó desde el rock and roll hasta el diseño gráfico. Su nombre real era Víctor Aparicio Abundancia, pero para todos nosotros siempre será Víctor Coyote, un referente que supo fusionar ritmos latinoamericanos con el punkabilly.
Un artista sin fronteras
Coyote no fue solo un músico; su talento se extendió a todas las formas de arte. Desde narrador gráfico hasta dibujante de cómics, pasando por director de documentales sobre la frontera hispano-portuguesa del río Miño. También diseñó portadas para discos y trabajó como atrezo gráfico en producciones tanto en cine como en televisión, colaborando con grandes nombres como Álex de la Iglesia o incluso contribuyendo a obras del Museo Thyssen.
Este mayo lo vimos brillar en el Festival de Cans, donde fue homenajeado con el Chimpín de plata por su exposición ‘Traballos de cine’. ¡Y cómo no! En aquella ocasión, expresó su gratitud diciendo: «Es un honor». En una entrevista reciente, compartía sus pensamientos sobre la música contemporánea y reflexionaba sobre cómo España ha menospreciado durante años los ritmos latinoamericanos. «A mí claro que me gusta el reguetón», decía con esa chispa que lo caracterizaba.
Coyote nos dejaba frases memorables y críticas cargadas de verdad sobre la Movida madrileña. Con sus palabras recordaba que detrás del color vibrante había también sombras: “No reniego de la Movida; reniego más bien de lo que se ha contado sobre ella”. Sin duda alguna, Víctor Coyote vivió y respiró arte hasta su último aliento, dejándonos un legado lleno de pasión e inspiración.

