Todo ocurrió en la madrugada del 11 de agosto, cuando un taxista de Palma se encontró en una situación que nadie desearía. Había recogido a dos pasajeros en la plaza de España y se dirigieron a Esporles. Todo parecía ir bien hasta que, durante el trayecto de regreso, uno de los ocupantes decidió bajarse sin más y no volver.
Una vez de vuelta en Palma, el conductor le pidió al segundo pasajero que pagara la carrera completa, que sumaba 62,65 euros. En ese momento, el hombre simplemente dijo que no tenía dinero y se negó a pagar. ¿Quién puede imaginarse algo así? Un viaje se convierte en un auténtico quebradero de cabeza.
La intervención de la Policía Local
Frustrado por la situación y con un pasajero todavía dentro del taxi que no mostraba intención alguna de pagar, el taxista decidió actuar. Se dirigió a las dependencias de la Policía Local en Son Dameto alrededor de las 04:30 horas. Allí llegó con su pasajero moroso y solicitó ayuda para resolver este embrollo.
Los agentes escucharon ambas versiones y rápidamente identificaron al joven, un español de 28 años. Al final del día, esto acabó convirtiéndose en una denuncia por un presunto delito leve de estafa. Es triste pensar que por culpa de unos pocos haya quienes vean su trabajo desmerecido. El taxista ya había perdido esa carrera… pero esperemos que esta historia sirva como una lección para todos.

