Este miércoles en Birmingham, la joven mallorquina Esperança Cladera vivió una experiencia amarga que nadie quisiera enfrentar. En plena semifinal de los 200 metros del Campeonato de Europa, cuando todo parecía ir sobre ruedas tras una buena curva, un dolor inesperado le detuvo en seco. Ahí estaba ella, lista para brillar y darlo todo, pero el cuerpo a veces juega malas pasadas.
Un debut que prometía mucho
Cladera participaba en la primera de las tres semifinales programadas y llegaba con la quinta mejor marca entre sus competidoras. Con ganas de demostrar su talento y alcanzar la final, se notaba su determinación. Sin embargo, cuando sintió esas molestias en la parte posterior de su pierna, no le quedó más remedio que parar. La tristeza era palpable mientras se retiraba del circuito; no solo por el esfuerzo invertido sino por el sueño que se desvanecía.
En la zona mixta del estadio, visiblemente afectada y emocionada, compartió su decisión: “Tuve que ser prudente y aflojar el ritmo antes de arriesgarme a una lesión grave”. Y es que no es fácil lidiar con esos momentos donde el cuerpo te dice basta. Con un palmarés impresionante —plata nacional en pista corta y bronce en verano— Cladera había llegado al europeo sin necesidad de pasar por las rondas previas gracias a su ránking. Pero este miércoles no pudo mostrar lo mejor de sí misma.
No obstante, no todo está perdido. La historia de Esperança aún tiene capítulos por escribir. Este sábado por la mañana formará parte del equipo femenino del 4×100, ansioso por luchar por un lugar en el podio europeo. Y horas antes, nuestra otra balear, Carla Gallardo, estará compitiendo en los 10.000 metros a las 20:45. Las esperanzas siguen vivas y nosotros estaremos ahí para animarlas.

