El pasado 12 de agosto será un día que muchos recordaremos. La razón no es otra que el eclipse total de Sol que nos regaló un espectáculo celestial digno de admirar. En Mallorca, la gente dejó a un lado las fiestas y los escenarios para levantar la vista al cielo. Y es que, durante unos minutos, la luz del sol se apagó en pleno verano, dándonos una experiencia casi mágica: el día se tornó en noche y algunas estrellas comenzaron a asomarse.
Música Bajo el Cielo
La música siempre ha tenido esa capacidad de transportarnos a otros mundos, y esta semana no fue la excepción. Así que tras disfrutar del eclipse, ¿por qué no continuar con buena música? El jazz tomó protagonismo en el Port de Manacor con el Enrique Oliver Quartet, uno de los saxofonistas más destacados del panorama jazzístico español. Su actuación prometía ser una mezcla perfecta entre tradición y modernidad.
A Pollença, la magia siguió su curso con el Festival de Música de Cámara. El Quatuor Ébène ofreció un concierto dedicado a Beethoven que hizo vibrar hasta al más escéptico. Con obras como los cuartetos número 3, 8 y 11, revivieron melodías rusas en homenaje al aristócrata Razumovsky.
No solo eso; la Cova de Sencelles también tuvo su encanto con Lucía Ferrero y su propuesta de Poesía Cantada. ¡Y qué decir del Palma Jazz Festival! Esa noche fue una celebración total con conciertos por doquier.
A medida que avanzaba la semana, el viernes nos trajo aún más sorpresas: Maria Bel Serra brillando junto a sus saxofones y cerrando este ciclo musical tan apasionante.
Así, desde un eclipse casi irreal hasta melodías bajo las estrellas, estos días han sido una invitación constante a mirar hacia arriba y dejarse llevar por lo maravilloso del arte y la naturaleza. No hay duda: Mallorca tiene mucho que ofrecer si sabemos dónde mirar.

