Desde su llegada al mercado, las gafas inteligentes de Meta han estado en el ojo del huracán. Ahora, restaurantes, pubs y teatros han decidido prohibir su uso, y no es para menos. ¿A quién le gustaría sentirse observado mientras disfruta de una comida o una buena conversación? La preocupación por la privacidad ha hecho que muchos establecimientos tomen esta drástica decisión.
¿Es esto el futuro que queremos?
Y es que las críticas hacia estos dispositivos no cesan. Aunque la compañía de Mark Zuckerberg asegura que sus gafas cuentan con un LED que se ilumina cuando están grabando, eso no parece tranquilizar a los clientes. Con tantos casos de personas grabadas sin su consentimiento saliendo a la luz, la alarma ha sonado más fuerte que nunca.
Tim Martin, director ejecutivo de Wetherspoons, lo deja claro: «En nuestros pubs no se puede grabar a nadie sin permiso». Y si las gafas de Meta facilitan esa vigilancia encubierta, mejor guardarlas en casa. Esto se suma a otros esfuerzos por mantener la privacidad de todos los asistentes; incluso se prohíbe reproducir vídeos con sonido para evitar incomodidades.
A pesar de las justificaciones de Meta sobre lo útiles que pueden ser estas gafas para escuchar música o hacer llamadas manos libres, el riesgo sigue ahí. Instagram ya ha comenzado a reforzar sus políticas respecto al contenido grabado sin autorización y podría tomar medidas contra quienes suban esas imágenes sin pensar en las consecuencias.
No podemos dejar pasar por alto lo esencial aquí: la confianza entre las personas es fundamental. Por ahora, parece que el camino hacia un uso responsable de estas tecnologías está lleno de baches.

