Imagínate un día cualquiera en la asamblea legislativa de Cuiabá, en Mato Grosso. Los parlamentarios están listos para una votación cuando, de repente, ¡aparecen las capibaras! Estos adorables roedores, conocidos por su carácter tranquilo y sociable, decidieron hacer una visita al edificio que está justo al lado de un parque repleto de vida silvestre.
Nayara Bueno, una empleada del lugar, no pudo contener la sorpresa y grabó el momento en el que esta curiosa manada entraba a lo grande. «Vienen aquí con bastante frecuencia, así que ya nos hemos acostumbrado a verlos», comentó entre risas mientras trataba de guiar a los visitantes peludos de vuelta hacia su hogar en el bosque.
Una invasión amigable
Las capibaras son el roedor más grande del mundo y pueden llegar a pesar hasta 80 kilos. Su naturaleza semiacuática les lleva a habitar zonas cercanas a ríos y lagos, donde suelen socializar en grupos. No es la primera vez que estos simpáticos animales irrumpen en espacios humanos; parece que han encontrado un nuevo hobby: explorar nuestro mundo. Mientras algunos empleados se sobresaltaron por la llegada repentina de otra especie salvaje, otros simplemente sonrieron ante este espectáculo tan peculiar.
Así es como las capibaras han logrado hacerse un hueco no solo en nuestros corazones sino también en nuestras instituciones. ¿Quién diría que la política podría ser tan divertida?

