La boia de la Dragonera ha dado un aviso que no podemos pasar por alto: ha registrado unos inquietantes 32,7 grados, una cifra que podría convertirse en un récord histórico para nuestras aguas mediterráneas. ¡Es como si el mar nos gritara que está al límite!
Un verano insostenible
Este calor extremo no es solo un número más; es una señal clara de lo que estamos haciendo con nuestro entorno. Mientras muchos disfrutan de sus vacaciones, hay quienes se preguntan si este monocultivo turístico vale la pena cuando vemos cómo nuestras playas y costas sufren bajo el peso de la masificación.
No podemos quedarnos callados. Con cada ola de calor, el futuro de nuestra querida Mallorca parece más incierto. La preocupación crece y las voces críticas se levantan. Miquel Payeras lo dejó claro: “El decrecimiento turístico es ahora mismo una quimera”. Y con razón, pues cada año parece que tiramos a la basura un poco más del patrimonio natural que nos queda.
A medida que avanzamos hacia un futuro incierto, ¿estamos listos para escuchar el mensaje del mar? Es hora de actuar y cambiar el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

