El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se mostró optimista este jueves al anunciar una serie de nuevos ataques dirigidos contra instalaciones petrolíferas rusas y buques de la misteriosa ‘flota fantasma’ que opera en el mar Negro. Según él, estas acciones buscan reducir los ingresos que Rusia obtiene del petróleo, vitales para financiar su guerra.
Las autoridades rusas han informado ya de al menos cuatro heridos, lo que da cuenta de la magnitud de estos bombardeos. Estos ataques no son una casualidad; se han vuelto algo habitual en medio de las crecientes dificultades que enfrenta Rusia con el abastecimiento. Esta vez, la refinería de Bashneft-Novoil, situada a más de 1.300 kilómetros del frente, ha sido uno de los objetivos principales, junto con otra instalación de Slavneft-Yanos en Yaroslavl, a casi 700 kilómetros de la frontera.
Un impulso para la diplomacia
Zelenski también celebró las operaciones exitosas llevadas a cabo por las fuerzas ucranianas en el mar Negro: “Dos patrulleras militares y varios barcos fueron atacados”, reveló. En un tono esperanzador, agradeció al Ejército por extender las capacidades ofensivas del país más allá de sus fronteras. “Esto incrementa nuestras posibilidades para la diplomacia”, añadió con firmeza. Al final del día, su mensaje fue claro: “Rusia debe elegir la paz”.

