MADRID, 6 Ago. (EUROPA PRESS) – Este miércoles, la delegación estadounidense ante la Organización de Estados Americanos (OEA) ha lanzado un mensaje claro y contundente: es hora de dejar atrás las palabras vacías y actuar de manera colectiva contra el autoritarismo del matrimonio Ortega-Murillo, que está asfixiando al pueblo nicaragüense. «Las palabras solas no han funcionado. La acción llega tarde», subrayó Washington, evidenciando el alarmante giro hacia un régimen opresivo por parte de estos líderes.
El peligro se agrava
La situación es crítica; Ortega y Murillo, en su papel como copresidentes, están modificando la constitución para eliminar a la oposición y aferrarse al poder. «Esto no es una reforma, es autoritarismo puro», denunció Estados Unidos, sumando voces aliadas como las de Argentina, Costa Rica, Panamá y Paraguay en este reclamo.
«Cualquier plebiscito sin elecciones multipartidistas no puede considerarse democrático», insistieron desde Washington. En este contexto, se ha propuesto una reunión entre los ministros de Exteriores de la OEA para abordar cómo enfrentar esta amenaza que pone en jaque la paz y seguridad regionales.
Michael Kozak, responsable para Asuntos del Hemisferio Occidental, fue aún más directo al afirmar que “Estados Unidos no puede seguir solo ante esta amenaza”. Y es que tanto Ortega como Murillo parecen haber olvidado por qué lucharon originalmente; hoy son lo que más detestan: una cruel dictadura.
No olvidemos las declaraciones recientes de Murillo quien dejó claro que “no habrá más elecciones” en Nicaragua. Desde 2007 han mantenido el control absoluto e incluso amenazaron con evitar el ascenso al poder de los llamados «golpistas» y «vendepatrias». Una situación desgarradora para un país que anhela recuperar sus libertades.

