En un movimiento que ha sacudido los cimientos del fútbol, las ligas europeas, a través de su organización ‘European Leagues’, han dejado claro que no están dispuestas a tragarse la ampliación de las competiciones propuestas por la FIFA. En un comunicado contundente, aseguraron que «rechazarán cualquier intento de expansión o creación de nuevas competiciones» hasta que se lleven a cabo reformas en el interior del organismo.
El trasfondo de esta decisión es una reciente propuesta para aumentar el número de selecciones en el Mundial 2030 a un total de 64. «No podemos pasar por alto el hecho de que, mientras todos estábamos atentos a lo que estaba sucediendo con FFE, la FIFA decidió enviar un ‘resumen de investigación’ buscando avanzar en sus planes», explicaron desde las ligas. Y es que este nuevo intento llega con un calendario demasiado apretado y sin consultar a aquellos que realmente son afectados: clubes, ligas y jugadores.
La sombra del FFE y la opacidad en FIFA
Aparte del escándalo generado, las ligas han vinculado esta situación con el oscuro proceso relacionado con el FIFA Forward Enterprise (FFE). Gianni Infantino, presidente de la FIFA, había impulsado una iniciativa para vender el Mundial a inversores privados. La respuesta ha sido rotunda: “La retirada de esta mal concebida propuesta es solo la solución lógica”, afirmaron.
Además, no dudaron en señalar que se necesita una reforma profunda en la gobernanza del organismo internacional: “Es crucial que todos los grupos relevantes tengan voz y voto en decisiones tan importantes para nuestro deporte”. Por si fuera poco, también han mantenido conversaciones con la Unión Europea sobre estos conflictos sistemáticos.
Así pues, parece claro que las ligas europeas no están dispuestas a tirar a la basura su influencia ni dejar que decisiones arbitrarias afecten al futuro del fútbol. Están decididos a luchar por una gestión más transparente y justa.

