En un giro inesperado de los acontecimientos, un juez federal ha decidido dar al traste con una ley de Nueva York que, bajo el liderazgo de la gobernadora demócrata Kathy Hochul, buscaba prohibir el uso de máscaras a los efectivos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Este movimiento llega en un momento en que las políticas antiinmigratorias, impulsadas por la administración de Donald Trump, siguen generando controversia.
Una decisión que no sienta bien
La jueza Mae A. D’Agostino, del distrito norte de Nueva York, dejó claro en su fallo que el estado no tiene potestad para regular lo que hacen las fuerzas del orden federales. Según ella, la Constitución establece claramente que la ley federal está por encima de cualquier normativa estatal. «Nueva York no puede imponer sus propios requisitos de uniforme a los agentes federales solo porque no le gusta cómo actúa el Gobierno federal», afirmó contundentemente.
Hochul, junto a Letitia James, fiscal general del estado, ha defendido con pasión la legalidad de esta medida. En un comunicado subrayaron que es esencial para mantener seguras a nuestras comunidades. «Las fuerzas del orden locales deben centrarse en lo local; nuestros contribuyentes no deberían tener que cargar con la colaboración con ICE», comentó Hochul. Aunque el tribunal ha suspendido temporalmente esta prohibición sobre las máscaras, ella mantiene firme su creencia: «los agentes encapuchados no hacen a Nueva York más seguro».

