En el Real Mallorca hay nerviosismo palpable. A medida que se acerca la fecha límite del mercado de fichajes, el club se siente como un gato en un tejado caliente. La incertidumbre sobre el futuro de Jan Virgili les mantiene con la mosca detrás de la oreja. El deseo ferviente es que el joven extremo siga vistiendo la camiseta bermellona esta temporada en Segunda División, pero las sombras de la Primera acechan y hacen temer lo peor.
Cautela y esperanza
El 1 de septiembre está a la vuelta de la esquina y con él llega un miedo instalado: si algunos equipos de Primera empiezan mal, podrían poner sus ojos en Virgili y activar esa cláusula que ahora se ha convertido en un caramelo muy apetecible, fijada en 12 millones de euros. Suena alarmante, ¿verdad? Pablo Ortells, siempre cauteloso, no oculta su preocupación al hablar del jugador. “Estamos trabajando para que se quede aquí con nosotros”, afirma convencido. Pero aún así, su tono deja entrever una inquietud subyacente.
Aunque Jan ha dejado claro que está contento y ansioso por crecer como futbolista en este nuevo capítulo con el Mallorca, los rumores nunca cesan. Con solo 20 años recién cumplidos durante esta pretemporada en Marbella, ha demostrado su valía jugando a gran nivel contra equipos como Al Fateh y Al Ittihad.
Además, no podemos olvidar que tras el descenso del equipo a Segunda, su cláusula disminuyó drásticamente. Esto significa que otros clubes tienen una oportunidad más accesible para hacerse con sus servicios. Y esto es algo que preocupa especialmente al Mallorca. En este sentido, los azulgranas parecen estar al acecho; mantienen parte de sus derechos federativos e incluso podrían abordar su traspaso por menos dinero del esperado.
Sin embargo, desde Son Moix están haciendo todo lo posible por mostrarle cariño al jugador; desde Luis García hasta sus compañeros más cercanos como Martin Valjent o Arnau Tenas han hecho sentir a Jan cuánto lo quieren ver seguir aquí. “Le he dicho ochenta veces que se quede”, confesó Tenas recientemente.
Por tanto, aunque hay optimismo entre los seguidores bermellones sobre la continuidad del extremo catalán, nadie podrá respirar tranquilo hasta cerrar ese mercado lleno de sorpresas e incertidumbres.

