Este verano, la ciudad de Inca ha decidido dejar de mirar hacia otro lado. El Ayuntamiento, bajo la dirección del socialista Virgilio Moreno, ha intensificado su vigilancia sobre esos solares privados que llevan meses, e incluso años, olvidados por sus dueños. ¡Ya era hora! En total, se han emitido más de una treintena de órdenes para exigir a los propietarios que limpien y mantengan sus terrenos. La falta de acción no solo es un problema estético; está en juego la seguridad y la salud pública.
Un riesgo inminente para todos
La acumulación de vegetación seca en estos solares no es solo un foco de contaminación visual. Este verano nos trae consigo el peligro real de incendios y la proliferación de roedores e insectos que pueden afectar a nuestra salud. Ante esta situación alarmante, el Ayuntamiento ha dejado claro que si los propietarios no actúan, las sanciones pueden llegar hasta los 9.000 euros. Una cifra nada despreciable.
El concejal de Urbanismo, Andreu Caballero, lo ha expresado claramente: “Nuestra prioridad es prevenir riesgos y garantizar una ciudad segura”. Así que preparémonos porque habrá más inspecciones y un seguimiento continuo. Si alguien decide ignorar las advertencias municipales, se va a encontrar con una sorpresa desagradable cuando vean cómo el Ayuntamiento ejecuta los trabajos de limpieza y luego les pasa la factura.
A pesar del panorama sombrío que presentan algunos solares, hay luz al final del túnel gracias a aquellos propietarios responsables que mantienen sus parcelas en condiciones o incluso las ceden temporalmente para usos públicos. Esto ha permitido crear aparcamientos provisionales en diferentes puntos del municipio, facilitando un servicio útil mientras se evita el deterioro innecesario.
Desde el consistorio se anima a aquellos dueños cuyos terrenos están parados a considerar esta opción. Colaborar puede ser beneficioso para todos: conservar espacios limpios y ofrecer soluciones prácticas mientras esperan su desarrollo futuro.

