MADRID, 30 de julio. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, no se ha andado con rodeos este jueves al hablar sobre lo que él denomina las «maquinaciones israelíes» y esas misteriosas operaciones de ‘bandera falsa’. Todo esto surge tras el incendio que tuvo lugar el día anterior en dos buques cisterna de gas en el puerto egipcio de Damietta, un incidente atribuido a drones. Araqchi, a través de un mensaje en sus redes sociales, hizo hincapié en que debemos mantenernos alerta ante estos movimientos que buscan desestabilizar la paz en la región.
Además, describió a Egipto como un amigo y socio fundamental para Irán. Su preocupación es clara: la seguridad del país vecino es crucial para Teherán. «La amenaza es evidente y afecta a todos», advirtió, refiriéndose al conflicto que ya lleva cinco meses ardiendo en Oriente Próximo. Esto podría poner en jaque la solidaridad entre musulmanes, algo que le preocupa profundamente.
Las reacciones tras el incendio
El fuego en los buques cisterna ha dejado a todos intrigados; las autoridades egipcias confirmaron rápidamente que los drones fueron los culpables, aunque aún no han señalado a ningún responsable específico. Curiosamente, los rebeldes hutíes de Yemen, quienes tienen el respaldo iraní, se han desmarcado completamente del asunto.
A pesar del revuelo, la Autoridad Portuaria de Damietta aseguró que todo sigue funcionando con normalidad y que las operaciones continúan como estaba previsto. El Ministerio de Petróleo y Recursos Minerales también lanzó su propio aviso indicando qué embarcaciones se vieron afectadas: un buque de gasificación y otro de almacenamiento atracados allí mismo.
Y mientras tanto, desde Estados Unidos llegó otra reacción: Donald Trump, cuando fue preguntado por este ataque, lo calificó simplemente como «más de lo mismo» dentro del contexto bélico actual. En fin, cada día parece más evidente que estamos viviendo tiempos convulsos donde cualquier chispa puede encender una hoguera aún mayor.

