La Asociación de la Tercera Edad de Son Cladera se presentó en el pleno del Ajuntament de Palma para alzar su voz tras haber sido desahuciados. Este local, que ha sido un refugio y un punto de encuentro durante años, ahora está amenazado por lo que muchos consideran especulación inmobiliaria. Todo comenzó cuando, el mes pasado, los mayores fueron desalojados debido a una deuda acumulada de 30.000 euros por alquiler, fruto de impagos de una directiva anterior y facturas sin saldar de luz y agua.
Un espacio vital en peligro
Un grupo entusiasta de usuarios afectados se dio cita en el pleno reclamando la recuperación de este lugar tan querido. Yusmelis Coronado, actual presidenta de la asociación, no tuvo reparos en señalar que la privatización del antiguo banco Sa Nostra, encargado del mantenimiento del centro desde su apertura, ha desencadenado esta situación crítica. “La gestión fraudulenta del presidente anterior casi nos lleva al cierre”, explicó con indignación.
Bajo su liderazgo, Coronado aseguró que habían logrado no solo pagar las viejas deudas sino también reactivar actividades como taichí, bachata y zumba flamenca. “Esto no es solo diversión; es salud y socialización para nuestros mayores”, enfatizó. Además, con esfuerzo lograron abrir un servicio esencial de peluquería y podología.
Sin embargo, el desalojo fue un golpe duro. Se llevó a cabo mientras los ancianos estaban dentro del local y ni siquiera avisaron a Coronado antes del hecho. “Fue violento; gritos y malas maneras llenaron el aire”, relató aún conmocionada.
Coronado exige ahora reabrir las negociaciones urgentemente hasta que haya una resolución definitiva por parte de la Audiencia Provincial. “No podemos permitir que se acabe nuestra historia aquí”, clamó visiblemente afectada. Los sentimientos son claros: la comunidad necesita un compromiso serio, algo que garantice la continuidad vital de actividades sociales en este rincón tan preciado para los mayores.

