Joana Maria Garí, Jaime Lamas y Francisca Oliver se sentaron este jueves a dialogar sobre una problemática que ha estado afectando la vida cotidiana en Can Pere Antoni. Y es que el Ajuntament de Palma ha decidido ponerle freno al desmadre y a los ruidos nocturnos que tanto han denunciado los residentes de esta zona costera. La situación era insostenible; cada vez más vecinos sufrían las consecuencias de fiestas descontroladas que perturbaban su descanso y bienestar.
Un encuentro prometedor
El pasado martes, Francisca Oliver, coordinadora del Distrito de la Playa de Palma y el Pla de Sant Jordi, tuvo una reunión con la recién formada Asociación de Vecinos del Portixol. Al frente estaba Joana Maria Garí, quien junto a Jaime Lamas expresaron su preocupación por lo que estaba sucediendo. “Hay ganas de solucionarlo, al menos se ha reaccionado”, comentaban satisfechos tras el encuentro. No es para menos; percibieron empatía por parte del Ajuntament, un cambio palpable que traía consigo una mayor presencia policial en la playa.
A raíz de imágenes impactantes que mostraban fiestas desenfrenadas a altas horas, con música atronadora y un consumo excesivo de alcohol, se hizo evidente que la situación necesitaba atención inmediata. Aunque aún queda trabajo por hacer —como bien señalan los vecinos— parece que las cosas empiezan a cambiar: “Conocen nuestra problemática y han reaccionado positivamente”, añadían esperanzados.
No obstante, hay momentos críticos como la noche de Sant Joan donde todo puede volver a descontrolarse si no se mantiene firmeza en las acciones. Es ahí cuando miles de personas invaden la playa y las molestias se multiplican, convirtiendo lo que debería ser un lugar tranquilo en un verdadero caos. Aún así, el diálogo entre los vecinos y el Ajuntament está abierto; agradecen profundamente la voluntad escucharlos e involucrarse en sus necesidades diarias.
“Solo queremos nuestro derecho al descanso”, reiteran desde la Asociación de Vecinos del Portixol, decididos a luchar contra esos ruidos molestos que convierten sus noches en jornadas interminables llenas de inquietud. Lo cierto es que ya no están dispuestos a dejar pasar más tiempo sin hacer algo al respecto; este es solo el inicio de una batalla para recuperar su paz.

