En el corazón de Pere Garau, un grupo de vecinos ha alzado la voz. La plataforma Flipau amb Pere Garau ha denunciado este lunes lo que consideran una auténtica impunidad por parte de los propietarios de los solares abandonados. Estos espacios, lejos de ser lugares seguros y cuidados, se han transformado en verdaderos basureros improvisados que ensucian la imagen de esta barriada, la más poblada de Palma.
Con un tono firme, desde Flipau exigen que se cumpla a rajatabla la normativa urbanística. «Los dueños tienen la obligación de mantener sus solares limpios y cercados», afirman con determinación. Sin embargo, la realidad es muy diferente: muchos terrenos están llenos de basura y vegetación descontrolada que podría provocar incendios.
La pasividad del Ayuntamiento
Aquí es donde entra el papel del Ajuntament de Palma, al que acusan directamente de pasividad. Según ellos, el Consistorio no está ejecutando las sanciones necesarias ni obligando a los propietarios a hacer su parte. “La Ley exige que mantengan estos terrenos en condiciones adecuadas”, recuerdan con frustración. Pero mientras tanto, el deterioro continúa y las consecuencias son cada vez más evidentes.
Desde Flipau han hecho un listado detallado de esos solares olvidados. Por ejemplo, en la calle Benet Pons i Fàbregues 17 han registrado cuatro demandas municipales desde enero; el cerramiento se vino abajo hace meses y ya ha provocado caídas en la acera. En otro solar en Abat de Sant Feliu 5 siguen lidiando con ruidos molestos provenientes del lugar, mientras que en Joan Bauzá 41 han tenido que improvisar soluciones para mantenerlo cerrado con bridas debido a la falta de acción por parte del propietario.
Pero no todo son malas noticias: recientemente se lograron cerrar ventanales problemáticos en Francesc Manuel de los Herreros 20 tras años acumulando basura. Sin embargo, muchas áreas siguen siendo un desastre; hay solares abandonados desde hace más de quince años que no solo deterioran el paisaje urbano, sino que también fomentan una falta total de civismo entre los vecinos.
Es hora de actuar y dejar atrás esta situación insostenible. La comunidad no puede seguir permitiendo que estos espacios queden tirados a la basura mientras algunos miran hacia otro lado.

