La historia que hoy nos llega desde Manacor es escalofriante. Un masajista español de 50 años ha sido detenido por la Policía Nacional tras ser acusado de abusar sexualmente de una turista británica, que se encontraba en estado de gestación. La víctima, con apenas 30 años, relató a los agentes cómo durante un masaje supuestamente relajante, el hombre se atrevió a introducirle los dedos en sus partes íntimas.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 11:10 horas del pasado martes en un hotel ubicado en la calle Cala Antena. La mujer había solicitado este servicio a las 10:00 y todo parecía ir bien al principio. Sin embargo, la situación dio un giro inesperado cuando el masajista empezó a subir sus manos por las ingles. Fue entonces cuando ella, visiblemente incómoda, le pidió que parara. Pero él ignoró su súplica y continuó con sus acciones inapropiadas.
Un grito desgarrador rompe el silencio
Desesperada, la mujer comenzó a gritar y se levantó rápidamente de la camilla para escapar del lugar y pedir ayuda. El personal de recepción acudió al instante, ofreciéndose a acompañarla a su habitación; sin embargo, ella decidió subir sola para buscar a su marido y así poder llamar a la Policía Nacional.
Cuando los agentes llegaron al hotel, ella ya había tenido tiempo de ducharse y pudo explicarles lo sucedido con el masajista. Mientras tanto, los policías también tomaron declaraciones al director y subdirector del establecimiento. Estos manifestaron que ese trabajador llevaba años prestando servicios allí y que incluso habían recibido una queja hace casi un año sobre comportamientos inapropiados hacia otra clienta, aunque no le dieron importancia en su momento.
Finalmente, los policías localizaron al sospechoso en un coche frente al polideportivo de Porto Cristo y lo detuvieron como presunto autor de un delito de agresión sexual. Esta situación pone sobre la mesa una realidad alarmante: ¿cuántas veces hemos dejado pasar actitudes peligrosas por considerarlas insignificantes? Es hora de hacer ruido y no permitir más abusos.

