La historia que nos llega desde Cala Mesquida no puede dejar a nadie indiferente. La jueza de guardia de Manacor ha decidido poner en libertad al joven que, tras emborracharse y matar a un turista sueco de 55 años, optó por escapar como si nada hubiera pasado. Es difícil de asimilar, ¿verdad?
El trágico suceso ocurrió el domingo por la mañana, alrededor de las siete y media. Un Volkswagen Polo negro iba a toda velocidad cuando embistió al hombre que corría por la carretera. La víctima falleció en el acto, dejando una sombra oscura sobre unas vacaciones que deberían haber sido inolvidables.
El desenlace judicial
A pesar de la gravedad del hecho, la magistrada decidió imponer ciertas restricciones al joven: le retiró el carné y el pasaporte y lo obligará a presentarse cada quince días ante los juzgados. Su abogado, Daniel Castro, explicó que el chico había estado de fiesta la noche anterior y se quedó dormido justo antes del fatal atropello.
Poco después del accidente, los agentes de la Policía Local llegaron al lugar para encontrar el coche con la luna delantera destrozada y marcas de sangre. En medio del caos encontraron partes del cuerpo del infortunado hombre. Tras varias búsquedas arduas junto con los efectivos de la Guardia Civil, finalmente hallaron su cuerpo oculto entre matorrales en una zona boscosa.
No podemos evitar preguntarnos: ¿hasta cuándo vamos a permitir este tipo de situaciones? La vida humana no puede ser tratada con tanta ligereza; es hora de tomar conciencia y actuar.

