En la palma del corazón de nuestra ciudad, Més per Palma ha decidido alzar la voz. Y es que, ante lo que consideran un auténtico despropósito, han presentado tres enmiendas a la nueva ordenanza tarifaria de la EMT. Según ellos, el cambio radical que propone el alcalde Jaime Martínez y su compañero de Movilidad, Antonio Deudero, podría poner en jaque la gratuidad del transporte público. Al parecer, están condicionando esta gratuidad a unas subvenciones temporales y plantean una tarifa urbana de tres euros que haría de Palma una de las ciudades con el bus más caro del país.
La defensa del derecho a viajar
Miquel Àngel Contreras, regidor de Més por Palma, se muestra contundente: «Lo que está haciendo el PP es esperar a que acabe la gratuidad para disparar el precio del transporte público». Esto no solo es un ataque directo a la movilidad de los palmesanos; es un golpe bajo para quienes dependen del autobús para trabajar, estudiar o simplemente moverse por la ciudad. Por eso mismo, Contreras propone blindar la gratuidad y garantizar que nadie se quede sin poder usar el bus por falta de dinero.
Més también subraya que este derecho no debería ser temporal. Quieren asegurarse de que los viajes con la Tarjeta Única y otros títulos personales sigan siendo gratuitos incluso cuando se terminen las ayudas extraordinarias. Para ello proponen un acuerdo sólido entre todas las administraciones involucradas en el Consorci de Transports de Mallorca.
Además, rechazan tajantemente esa tarifa de tres euros en trayectos urbanos dentro de Palma. Una medida así perjudicaría sobre todo a quienes usan diariamente el autobús para llevar a cabo sus gestiones cotidianas. La propuesta alternativa sería reducir esa tarifa a dos euros y hacer más accesibles los primeros viajes según diferentes perfiles: 0,80 euros para adultos generales y precios aún más bajos para jóvenes y pensionistas.
A estas alturas ya parece incomprensible que mientras otras ciudades apuestan por hacer su transporte público más atractivo y asequible, aquí tengamos planes tan opuestos. Como dice Contreras: «Esto no es política sostenible; desincentiva el uso del bus y castiga nuestro bolsillo».
Por si fuera poco, Més plantea establecer un tope máximo mensual para aquellos usuarios habituales: 15 euros para adultos generales, 10 euros para jóvenes y familias numerosas y cinco euros para pensionistas. Así lograrían garantizar que después de alcanzar ese importe todos los viajes sean gratuitos. En definitiva, una jugada clave para proteger a quienes realmente necesitan moverse por nuestra querida Palma.

