El sueño espacial de SpaceX vuelve a tomar impulso. Tras un fallido lanzamiento programado para el 16 de julio, la compañía de Elon Musk ha marcado en su calendario una nueva fecha: el 23 de julio. Todo estaba en su sitio, listo para despegar desde la plataforma de Starbase en Texas. Pero cuando parecía que iba a ser el gran día, un fallo en cuatro motores Raptor detuvo la cuenta atrás solo tres segundos antes del despegue. En ese momento, con humo y vapor llenando el aire, los demás motores se apagaron como medida de seguridad.
Después del sobresalto, el equipo técnico se puso manos a la obra y Musk no tardó en comunicar a través de X (Twitter) que aquellos motores problemáticos serían retirados y reemplazados antes del próximo intento. La incertidumbre nunca es agradable, pero esa es la realidad del espacio; cada prueba trae consigo lecciones valiosas.
Todo listo para este jueves
Esta nueva misión promete ser emocionante. Además del ansiado vuelo 13, SpaceX planea llevar a bordo nada menos que 20 satélites Starlink de tercera generación, los cuales no quedarán en órbita sino que seguirán la misma trayectoria suborbital que Starship y se destruirán controladamente al reingresar a la atmósfera. Algunos incluso llevarán cámaras para grabar cómo se comporta el escudo térmico durante esa trepidante caída.
Aparte de esto, SpaceX también intentará reencender uno de sus motores Raptor mientras esté en el espacio. Una maniobra clave si queremos soñar con misiones futuras hacia la Luna y Marte. En definitiva, aunque las cosas no salieron como esperábamos esta vez, estamos ante otra oportunidad emocionante por delante.

