La tarde del pasado domingo, 12 de julio, la tranquilidad de la calle l’Arquebisbe Aspàreg se vio interrumpida por un estruendo. A las 14:00 horas, un coche embistió con fuerza a dos vehículos aparcados, provocando que uno de ellos terminara chocando contra la fachada de un edificio cercano. Afortunadamente, el inmueble no sufrió daños visibles.
El momento del incidente
Todo comenzó cuando un testigo alarmado llamó a la Policía Local de Palma para informar sobre el accidente y el hecho de que el responsable había decidido darse a la fuga. Rápidamente, una patrulla llegó al lugar y se encontró con dos coches destrozados. Mientras los agentes realizaban su inspección ocular, fue evidente que la colisión había sido bastante violenta.
Poco después de que los policías comenzaran a recopilar información, apareció el conductor fugado. De forma casi casual, se presentó en el lugar donde había ocurrido todo y les llevó a su vehículo, estacionado en una calle paralela. Los agentes le realizaron una prueba de alcoholemia que resultó negativa. Al ser interrogado sobre lo sucedido, confesó que mientras circulaba hacia la plaza de Miquel Dolç perdió el control del coche y chocó contra los otros vehículos. “Me quedé en blanco y no sabía qué hacer”, explicó con sinceridad.
A partir de ahí, las autoridades se encargaron de informar a todos los involucrados sobre los pasos legales a seguir y comenzaron a gestionar toda la documentación necesaria con las compañías aseguradoras. Sin duda, un episodio más que recordaremos en nuestras calles.

