Pep Lluís Martí está de vuelta en el RCD Mallorca B, y no podría estar más emocionado. Su objetivo no es otro que potenciar a los jóvenes futbolistas para que un día puedan brillar en el primer equipo. «Cuando el club de tu vida te llama para colaborar y formar jugadores, es un orgullo», confesó con una sonrisa que reflejaba su pasión por el fútbol.
Un nuevo capítulo lleno de ilusión
Los primeros días han sido muy positivos; Martí ha encontrado un grupo «implicado y con ganas». Reconoce la gran evolución del club desde su última etapa: «Ha mejorado de una manera brutal, las instalaciones son fantásticas». La metodología también ha dado un salto cualitativo, algo que él valora enormemente.
Con un entusiasmo contagioso, el técnico se siente feliz de volver a estar cerca del césped. «Volver a sentir el fútbol desde dentro es algo increíble. Mis jugadores tienen muchas ganas de trabajar y eso me hace estar muy contento». Pero no se queda ahí; sabe que la ambición es clave: «Queremos preparar a los chicos para que lleguen al primer equipo; ese es nuestro mayor objetivo».
A pesar de las dificultades que presenta la Segunda RFEF, Martí está decidido a inculcarles lo que significa competir al máximo nivel: «Hay que ser intensos y formar un grupo cohesionado». Y sobre su relación con el primer equipo, destaca la cercanía con su entrenador Luis García Plaza: «Hay contacto directo y Luis es excepcional tanto como entrenador como persona».

