En una tarde de julio, la tranquilidad de un barrio de Palma se vio alterada por la inesperada llegada de la Policía Local. Todo comenzó cuando un vecino, con instinto vigilante, alertó sobre dos individuos manipulando el cableado eléctrico del lugar. A las 19:00 horas del 9 de julio, los agentes llegaron al sitio y lo que encontraron fue sorprendente.
El momento del descubrimiento
Uno de los sospechosos estaba subido a una escalera, jugueteando sin ningún tipo de protección con un poste de alta tensión. Mientras tanto, su compañero hacía lo suyo dentro del edificio: ¡desmontando nada menos que el contador general! Y es que el segundo no se quedó atrás; al ver a los policías, intentó ocultarse como si fuera un niño pillado en plena travesura.
Lo que alegaron ambos fue aún más impactante. Uno decía que estaba allí para hacer una ‘reparación’ porque había problemas en su casa, mientras que el otro confesó sin pudor que le habían pagado 100 euros por llevar a cabo esta conexión clandestina. Un trabajo muy arriesgado y por supuesto ilegal.
La inspección policial reveló que el contador había sido desmantelado completamente: el precinto roto, los fusibles desaparecidos y una nueva línea de cable instalada para conectar el cuadro del edificio directamente al suministro público. En términos simples, estaban tirando a la basura toda medida de seguridad.
Los agentes no solo enfrentaron a estos dos hombres por defraudación eléctrica y daños; también tuvieron que gestionar la intervención urgente de los técnicos eléctricos para deshabilitar este enganche peligroso. La situación era tensa y podría haber terminado en tragedia si se hubiera dejado continuar.
Al final del día, este operativo dejó claro algo fundamental: manipular postes eléctricos no es un juego ni una forma rápida de ganar dinero. Así cerraron un capítulo más en esta historia local donde la búsqueda fácil del lucro pone en riesgo no solo a quienes lo intentan, sino también a toda una comunidad.

