La Policía Nacional ha dado un gran golpe al detener a un abogado en Mallorca, implicado en el blanqueo de más de 10 millones de euros que provienen de una monumental estafa internacional relacionada con las criptomonedas. Este asunto no es un juego; en abril ya se arrestó a cinco personas, incluyendo a un asesor fiscal y un contable, todos ellos formando parte de esta red que parecía estar urdiendo una trama bien elaborada.
Según los investigadores, nuestro protagonista legal no estaba simplemente ejerciendo su profesión. ¡No! Se dice que ayudó a crear empresas pantalla que operaban en lugares como Singapur, Emiratos Árabes y Hong Kong. Un verdadero mago del dinero negro. ¿Y para qué todo esto? Para comprar propiedades en Mallorca, concretamente en zonas tan atractivas como El Portixol o El Terreno.
Una trama destapada
Bajo la denominada ‘Operación Acantilado’, seis individuos han sido detenidos hasta ahora y se han incautado bienes valorados en unos 15 millones de euros, incluyendo siete inmuebles, un barco y varios coches de alta gama. Todo ello fruto del trabajo sucio del abogado, quien además recibió poderes notariales desde Panamá para adquirir un ático en Palma; sí, porque los padres del líder de la red querían disfrutar del sol mallorquín.
No podemos olvidar que este escándalo ya había dejado huella: otros cinco cómplices fueron atrapados anteriormente. Entre ellos había tres empresarios suecos y dos mallorquines. Todos acusados de ser parte activa en esta compleja estructura destinada a introducir dinero ilegalmente al mercado legal.
Los fondos defraudados eran desviados a través de circuitos bancarios internacionales y luego reinyectados en el mercado local, donde estos criminales compraban inmuebles degradados para rehabilitarlos y venderlos como si fueran joyas del lujo. Pero claro, todo se vino abajo cuando el esquema piramidal que sostenía esta locura se desmoronó.
Después del colapso del fraude, el cerebro detrás de todo decidió escapar hacia el sudeste asiático para esquivar la justicia. Sin embargo, su suerte cambió: fue localizado, detenido y extraditado a Estados Unidos. Allí aceptó su culpabilidad y actualmente cumple una condena de 20 años tras las rejas. Un final bastante irónico para una historia llena de ambición desmedida.

