MADRID, 10 Jul. (EUROPA PRESS) – La historia que se desarrolla en Estados Unidos es tan inquietante como sorprendente. Un jurado federal ha decidido imputar a ocho personas por su supuesta implicación en una conspiración para llevar a cabo un ataque aterrador durante el evento de Ultimate Fighting Championship (UFC), celebrado el 14 de junio en la Casa Blanca, donde participó el luchador Ilia Topuria.
Según ha informado el Departamento de Justicia, estos individuos están acusados de haber tramado un plan que no solo incluía amenazas a altos funcionarios, sino también a los espectadores del evento. La última detención se produjo esta semana en West Virginia, donde uno de los sospechosos iba a desempeñar el papel de francotirador en este siniestro acto.
Sospechosos y su escalofriante conspiración
La trama comenzó a desvelarse tras la arrestación inicial de Tycen Proper, un joven de 19 años residente en Ohio, junto con otros cuatro cómplices durante aquel fin de semana fatídico. A partir de ahí, las investigaciones fueron revelando más nombres; incluso otros dos sospechosos fueron capturados días después en Washington y Misuri. El último detenido, identificado como Chandler Scaggs, tenía planes claros para participar activamente como uno de esos tiradores designados.
Las acusaciones son graves: enfrentan cargos por “conspiración para dar apoyo material a terroristas” y “conspiración para cometer asesinatos” dentro del territorio federal. Todo esto surgió porque los detenidos iniciaron en mayo una serie de comunicaciones clandestinas donde elaboraban planes temibles, incluyendo la entrega a terroristas de dinero, armas y explosivos. ¿Lo más escalofriante? Usaron foros online para reclutar y motivar sus acciones violentas.
A través de estas interacciones digitales, discutieron sobre ataques potenciales y cómo llevarlos a cabo, todo mientras planeaban crear caos durante el evento del UFC Freedom 250. ¿Y qué tenían preparado? Drones cargados con explosivos dirigidos hacia edificios cercanos al evento con la intención de provocar una evacuación masiva hacia un equipo oculto de francotiradores que aguardaba su momento. Sin duda, una estrategia digna del peor guion imaginable.

