En la madrugada del miércoles, mientras algunos disfrutaban de su noche en los locales de la calle Pere Bartomeu Salvà, 70 agentes de la Policía Local y Nacional se lanzaron a las calles para poner freno a la venta ambulante ilegal en la Playa de Palma. Con sirenas y furgones que parecían multiplicarse, el ambiente festivo se tornó en una escena casi surrealista; los policías uniformados comenzaron a patrullar con determinación.
Una operación necesaria
Este despliegue no fue casualidad. Formaba parte de un esfuerzo por reforzar la seguridad durante la temporada estival, y aunque muchos podrían pensar que estos operativos son meras formalidades, lo cierto es que este logró identificar a 12 vendedores ambulantes, además de levantar cuatro denuncias por infracciones a las ordenanzas municipales. Como si fuera poco, también se inició una investigación sobre uno de ellos y se confiscó un montón de productos listos para ser vendidos sin ningún control.
Miguel Cañellas, presidente de la Asociación de Vecinos de Las Maravillas y miembro activo en la lucha por una Playa más segura, no dudó en expresar su satisfacción: «Ya era hora», comentó. Pero detrás del aplauso hay una preocupación latente; «los vecinos estamos contentos, pero esto no puede ser algo puntual», subrayó Cañellas. La necesidad de mantener este tipo de operaciones es urgente para recuperar esa sensación tan anhelada: la seguridad.
Cañellas habla con claridad sobre el clima tenso entre vendedores ambulantes y comerciantes locales. Una reciente agresión a un policía por parte de un vendedor ha encendido las alarmas: «Esto es una falta de respeto brutal hacia la autoridad». Y tiene razón; ¿cómo puede alguien operar sin permiso entorpeciendo el comercio legítimo? Para él, el caos comienza después de las dos de la madrugada, cuando apenas hay presencia policial y solo queda una patrulla cuidando toda la playa.
Con cerca de 30.000 personas empadronadas, más todos aquellos que llegan atraídos por el sol y el turismo, es evidente que esta situación necesita atención inmediata. Cañellas también recordó que este año hicieron peticiones al Ajuntament para clasificar oficialmente la Playa como zona urbana durante todo el año; algo vital para asegurar recursos suficientes ante tanta actividad descontrolada.

