La comunidad del baloncesto en Baleares se viste de luto tras conocer el fallecimiento de María Magdalena Coll Salom, una auténtica pionera del deporte de la canasta en Mallorca. A sus 95 años, María Magdalena nos deja un legado invaluable, uno que la Federació de Bàsquet de les Illes Balears ha querido resaltar en su emotivo comunicado. Esta mujer, que vivió y respiró baloncesto, fue parte fundamental del crecimiento de este deporte en las islas.
Nacida en Palma en 1931, formó parte de la primera generación de jugadoras de la SCD Hispania, ese club que marcó el inicio del baloncesto femenino en los años 40. Su vida estuvo siempre entrelazada con el deporte gracias a su matrimonio con Tomeu Rullán, un nombre imprescindible para entender la historia del baloncesto aquí. Juntos impulsaron iniciativas que todavía perduran, como el Trofeo Hermanas Rullán Coll, creado en 1969 para promocionar el baloncesto femenino y que hoy sigue vivo gracias al esfuerzo conjunto de su familia y la FBIB.
Un legado imborrable
Este trofeo no solo honra a sus hijas Paquita, Ana, María Magdalena y Antonia; también es un símbolo del compromiso familiar con el deporte. Cada año celebran a las campeonas de la Primera División Balear Femenina, un evento lleno de emoción donde se recuerda lo que esta familia ha aportado al mundo del baloncesto. Aún después de perder a Tomeu en 1998, María y sus hijas mantuvieron viva esta tradición tan significativa.
En 2022, la FBIB reconoció su dedicación entregándole el galardón ‘Indispensable del Bàsquet Balear’ durante su Asamblea General Ordinaria. Este jueves se celebrará su funeral a las 20 horas en La Porciúncula y antes habrá un responso en Bon Sosec a las 12:45 horas. Descanse en paz una mujer cuyo espíritu perdurará siempre entre nosotros.
