El mundo del terror ha cambiado, y no solo por las nuevas películas o series que nos sacan algún que otro susto. Hoy en día, las creepypastas están a la orden del día, convirtiéndose en un fenómeno que atrapa tanto a jóvenes como a adultos. Películas como ‘Backrooms’, dirigida por Kane Parsons, son la prueba de cómo los mitos urbanos que circulan por internet han tomado forma en la gran pantalla. Esta obra se entrelaza con la novela ‘Los escorpiones’ de Sara Barquinero, ambas explorando esa sensación inquietante de estar atrapados en un laberinto digital.
Un viaje al lado oscuro de la red
No podemos ignorar que el terror moderno se alimenta de nuestras inseguridades sociales y políticas. Nos hemos alejado de fantasmas y criaturas clásicas para sumergirnos en un universo donde lo aterrador puede estar escondido tras una pantalla. En ‘Backrooms’, el horror no proviene de un monstruo visible, sino del desasosiego que provoca sentirse perdido en un espacio infinito y burocrático.
Sara Barquinero también aborda esta temática en su novela, donde los personajes viven situaciones tan surrealistas como angustiosas. Hablamos de soledad, depresión y conspiraciones; temas que resuenan profundamente hoy en día. Esas historias inquietantes, presentadas muchas veces como si fueran reales, se diseminan por foros y redes sociales bajo el término creepypasta, una mezcla entre copypasta y terror.
La leyenda de los Backrooms, por ejemplo, nació en 2019 y rápidamente capturó la imaginación colectiva: imágenes de pasillos amarillentos e interminables nos hacen sentir que estamos ante algo más que simple ficción; nos enfrentamos a nuestros propios miedos.
A través de estas narrativas digitales también surgen mitos relacionados con videojuegos o fenómenos culturales. Por ejemplo, Polybius es una leyenda urbana sobre un juego arcade supuestamente vinculado a experimentos gubernamentales y efectos perturbadores. El hecho es que estas historias generan ese eco escalofriante que todos reconocemos: relatos compartidos entre generaciones con un toque de verdad inquietante.
Ciertamente, tanto ‘Backrooms’ como las obras de Barquinero o Mónica Ojeda no solo buscan asustarnos; reflejan nuestra realidad actual llena de incertidumbres. La forma en que consumimos estas historias está cambiando, pero lo cierto es que el miedo sigue siendo nuestro compañero constante.

