En el Mundial 2026, Renato Veiga se ha consolidado como una pieza clave para la selección portuguesa. Este joven central del Villarreal, nacido en Lisboa en 2003, ha sido el único jugador de campo que ha disputado cada minuto en los partidos con la ‘Seleçao das Quinas’. Junto al portero Diogo Costa, ambos han jugado los 360 minutos hasta ahora. Un hecho que demuestra su importancia y constancia.
Un crecimiento imparable
Veiga se siente satisfecho con su papel en el equipo. «He jugado mucho y eso era algo que buscaba. Es muy importante para un jugador de mi edad», comentaba antes del torneo. Su esfuerzo no es solo por jugar; es una oportunidad para crecer y tener la continuidad que le había faltado en los últimos años.
Su rendimiento lo dice todo: es el jugador que más despejes (18) ha realizado y también el que más interceptaciones (7) ha completado. Además, está entre los primeros en bloqueos de disparos y pases efectivos. «Me han recibido muy bien desde que llegué», enfatiza, reconociendo lo fácil que resulta integrarse en un grupo tan talentoso.
Roberto Martínez no escatima elogios hacia él: «No jugó como un futbolista joven; mostró una madurez increíble». Y es que su conexión con otros defensores como Rúben Dias y Nuno Mendes brilla en cada partido.
Aparte de su solidez defensiva, Veiga tiene un rol crucial en las jugadas estratégicas diseñadas por Austin MacPhee. En el reciente triunfo ante Croacia (2-1), fue él quien provocó el penalti para empatar el marcador y luego inició la jugada del segundo gol decisivo.
«Siempre intento dar lo mejor de mí para ayudar al equipo», confiesa modestamente este joven defensa, quien lleva con orgullo el dorsal número 13, antes usado por Eusébio en 1966: «Eso supone una motivación extra».
El desafío contra España no le asusta; al contrario, lo ve como una oportunidad emocionante: «Cuanto más avanzas en el Mundial, más alto sube el nivel». Sin duda alguna, estamos viendo nacer a una estrella del fútbol internacional.

