En un fin de semana que no fue del todo brillante para Álex Palou, el piloto español logró mantener su liderazgo en la clasificación general de la IndyCar. Con una carrera que dejó mucho que desear y una quinta posición en la meta, el balance es agridulce. Mientras sus rivales luchaban por cada milésima de segundo, Palou se las ingenió para seguir adelante y no dejarse alcanzar.
Un día gris pero efectivo
Salió desde la octava posición y tras un esfuerzo considerable, terminó quinto. No fue su mejor actuación; parece que le faltó esa chispa habitual. “Empecé cómodo con el coche, pero cuando cambiamos a los neumáticos duros sufrimos más de lo esperado”, confesó Palou tras la carrera. Aunque no brilló como en otras ocasiones, sigue manteniendo una distancia segura sobre sus competidores: 56 puntos sobre Kirkwood y 65 sobre Lundgaard.
La carrera misma fue extraña y algo aburrida, con muy pocos movimientos en pista y sin incidentes que rompieran la monotonía. “Hemos intentado pelear hasta el final, pero hay días en los que simplemente no puedes hacer más”, añadió Palou. El mexicano Pato O’Ward, por su parte, se llevó su primera victoria del año mientras que otros pilotos se mostraron contentos con sus resultados a pesar de estar lejos del podio.
Mirando hacia adelante, la próxima cita será en Nashville, un circuito donde Palou tendrá que dar lo mejor de sí para seguir al frente del campeonato. A pesar de las dificultades encontradas este fin de semana, su capacidad para adaptarse siempre ha sido uno de sus mayores fuertes.

